Autor: Claudia Rocio Duran Pallares
Luego de la crisis ocasionada en razón a la pandemia de covid -19 que golpeo el mercado laboral, las mujeres volvieron a quedar en desventaja frente al hombre, disminuyeron sus ingresos y aumento la pobreza en la mujer. Factores tan determinantes como la exclusión, discriminación en entornos laborales afecta desde la misma mujer víctima, hasta su familia y la sociedad en general. Por ello, el acceso al empleo formal y remunerado es un pilar esencial para la defensa de la igualdad, en pro de darle garantías a la mujer en vía del trabajo decente.
Según el DNP (Departamento Nacional de Planeación - DNP, 2020), las brechas de género se reconocen como esa distancia que existente entre hombres y mujeres, para el acceso a diferentes bienes, servicios y oportunidades sociales, políticas, económicas y culturales. Se referencian de manera objetiva, significativa y verificable, lo cual permite producir datos para entender los niveles de desigualdad social y económica bajo la perspectiva de género.
Tradicionalmente, a la mujer que desea trabajar le resulta más difícil conseguir empleo que al hombre. La libertad de trabajar, por decisión propia y en condiciones de dignidad, seguridad y equidad, es esencial para el bienestar humano. Garantizar que la mujer goce de este derecho es un objetivo importante para los gobiernos y nuestra sociedad. De acuerdo a las proyecciones de Naciones Unidas, el 70% de las personas pobres en el mundo son mujeres, además, una de cada cinco niñas en el mundo vive en condiciones de extrema pobreza.
En Colombia, se han presentado diferentes iniciativas para disminuir la desigualdad de genero, dando garantía a los derechos de las mujeres sobre todo para aquellas que cuentan con condiciones de vulnerabilidad social. Pero, para disminuir la brecha de género se debe también contemplar una igualdad de remuneración, donde exista mayor transparencia salarial y una evaluación del trabajo neutral respecto del género. De igual forma debe eliminarse la discriminación, contando con políticas en contra de la discriminación y el acoso por razón de género en el trabajo; es esencial tomar las medidas pertinentes, sanciones y campañas de sensibilización para eliminar la discriminación en la mujer.
De acuerdo con datos suministrados por el DANE, en el año 2021 cerró con una tasa de desempleo de 11%. Durante la crisis de 2020 las mujeres registraron un 20,4% de desempleo. En el año 2021, se dio una reducción del desempleo hasta ubicarse en 18,1%, para las mujeres y para los hombres la tasa se ubico en el 10,6%; se puede observar que la brecha entre hombres y mujeres es de 7,5 puntos porcentuales. De otra parte, entre las mujeres urbanas y las mujeres rurales hay una diferencia de 20 puntos porcentuales; lo que permite diferir que hay más mujeres urbanas trabajando que mujeres rurales.
De igual forma, el DANE proyecto para enero de 2022, la tasa de participación para las mujeres de 50,7%; esto decir, que de cada 100 mujeres que están en edad de trabajar, 50 están trabajando o están buscando trabajo. Mientras que, de cada 100 hombres, 75 están trabajando o están buscando trabajo. En cuanto a diferencias entre los jóvenes hombres y las jóvenes mujeres, se encuentra una brecha en contra de la mujer, ya que para los hombres esto representa un 13,6%, para las mujeres esta cifra se ubica en 31,6%.
En Colombia, existe suficiente evidencia de la fragilidad que existe en cuanto al trabajo de la mujer, pues aún en relaciones laborales formales, las mujeres se exponen a condiciones poco favorables para sus vida. Unas de las principales razones son la precarización laboral y la exclusión del sistema de protección social. El trabajo precario sigue siendo un problema, donde resulta evidente que las mujeres tienen más probabilidades de verse afectadas por el trabajo precario que los hombres. Esto obedece, entre otros factores, a la cantidad de tiempo que dedican las mujeres a tareas de cuidados y trabajo doméstico, sin remuneración y sin reconocimiento.
En gran medida, las mujeres tienden a verse sometidas a condiciones salariales y laborales menos favorables. Al tener la mujer, una cantidad menor de tiempo disponible, participan menos en el mercado de trabajo. Además, se insertan laboralmente con peores condiciones: salarios más bajos, doble jornada, mayor precarización, altas tasas de desempleo, y pobreza de tiempo.
En este orden de ideas, la pandemia agudizó desigualdades existentes. Las mujeres rurales, jefas de hogar, mujeres indígenas y afrodescendientes han sido las mas afectadas. Las brechas de género, tanto en la participación como en los ingresos, son persistentes en las mujeres con menores ingresos y menor nivel educativo”. A lo largo de la pandemia, la estrecha vinculación entre informalidad laboral, bajos ingresos y desigualdad, se ha hecho aún más profunda y ha agudizado la brecha existente, dando menos cabida a una sociedad más justa e igualitaria.
Así las cosas, es importante denotar que a pesar que las mujeres han sido las más afectadas por la crisis generada por la pandemia de la COVID-19, en países como Colombia, deberían adoptarse medidas que apoyen a las mujeres que hacen parte de sectores de bajos ingresos o de sectores mas afectados por la crisis de la pandemia, como las trabajadoras domésticas, las informales y las migrantes. A su vez, debería implementarse en Colombia, medidas para promover la recuperación del empleo, apoyando a aquellas mujeres emprendedoras.
Es un desafío importante para los gobiernos y nuestra sociedad, la creación de propuestas, estrategias en pro de la mujer. Donde se den plenas garantías a la mujer trabajadora, se apoye la mujer emprendedora, encaminándola hacia el trabajo decente, con menos discriminación, con igualdad, garantizándose un acceso al campo laboral con estabilidad y protección social.
Referencias:
OIT. (2018). La brecha de género en el empleo: ¿qué frena el avance de la mujer?
OIT. (2022). Más de 4 millones de mujeres no han logrado retornar al trabajo en América Latina y el Caribe.
OIT. (2021). Menos mujeres que hombres recuperarán el empleo durante la etapa post COVID-19, según la OIT.
Vega, Alonso., (2020). La pobreza tiene género.
Cruz, A., Colorado, V., & Corrales F. (2022). Las mujeres y el mundo del trabajo: El desarrollo será con mujeres o no será. Informe 2022 sobre la situación de las mujeres en el mundo del trabajo.
Departamento Nacional de Planeación - DNP, (2020). Brechas de Género.
“Fuente: Departamento Administrativo Nacional de Estadística: www.dane.gov.co”.
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